Fuente y Traducción de Víctor Ternovsky

Creo que para honrar la memoria, la memoria incluso de los acontecimientos que nos hacen sentir tristes o que nos despiertan un dolor insoportable o ira.

Ahora estoy en la localidad de Besédino en la provincia de Kursk, en el cementerio memorial donde están enterrados cerca de 50.000 invasores alemanes, derrotados en la Batalla de Kursk.

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Nosotros ni siquiera pensamos en demoler o trasladar este memorial. En eso consta nuestra diferencia fundamental.

Los que hoy en día derriban los monumentos de la Segunda Guerra Mundial en Europa intentan borrar la memoria acerca de los crímenes de guerra de sus antepasados que así deshonraron a sí mismos.

¡Pero a cambio nosotros estamos orgullosos de nuestros antepasados!

Nuestros abuelos y bisabuelos salvaron el mundo que ahora de nuevo se ve ante la amenaza de los nacionalistas ucranianos alimentados por Estados Unidos y sus seguidores.

— Román Starovóit, gobernador de la provincia de Kursk