Coordinados directamente con la Municipalidad de Tomé, los representantes de este grupo de aproximadamente 200 trabajadores decidieron apadrinar a los pequeños de la devastada caleta, comprometiéndose con el Alcalde y con los vecinos y vecinas del sector a realizar un labor que perdurará durante el año. Un nuevo uniforme escolar para cada niño, colaborar con las necesidades de la escuela y acompañarlos para Navidad son algunas de las ideas que estos trabajadores de la mina de Chuquicamata tienen para que estos niños y niñas se sientan más felices tras la catástrofe. “Agradecemos infinitamente que desde tan lejos vengan a ayudar a esta comuna. Las muestras de cariño y el apoyo que hemos recibido durante estos días ha sido vital para poder ayudar a los damnificados, solos no hubiese sido posible hacerlo”, destacó el Alcalde de la Comuna, Eduardo Aguilera Aguilera.