En 1904, Ota Benga fue secuestrado en el Congo y llevado a Estados Unidos, donde fue exhibido en el zoo humano.

 

Fue un miembro de la etnia de los batwa pigmea del Congo, expuesto en 1904 en la Exposición Universal de St. Louis y posteriormente exhibido en el zoológico del Bronx junto con un orangután.

 

La exhibición pretendía promocionar la teoría según la cual el hombre evolucionaba del mono y otras teorías como la eugenesia y el racismo científico. Nunca pudo regresar a su país y se suicidó de un disparo al corazón cuando tenía 32 años.

 

¡¡¡Secuestrado!!!

Samuel Phillips Verner, un hombre de negocios norteamericano, fue enviado a África en 1904 contratado por la Exposición Universal de St. Louis para traer pigmeos con el fin de ser expuestos durante la feria. Vermer negoció con comerciantes de esclavos para conseguir los pigmeos encomendados, así fue como retornó a los Estados Unidos con Ota Benga y ocho pigmeos más. Es decir, Ota Benga fue comprado como esclavo.

 

Después de varios meses de viaje alrededor los Estados Unidos, Verner envió a Ota Benga al Zoológico del Bronx en Nueva York en 1906 para darle un lugar donde vivir, como sugerencia de Hermon Bumpus, quien era director del Museo Americano de Historia Natural y que había provisto lugar para el cargamento de Verner. Inicialmente, Benga podía caminar por el zoológico e inclusive ayudaba en la alimentación de los animales. Cuando fue puesto en exhibición, Benga formó parte de la «Casa de los Monos», además de esto Benga enseñaba su hamaca, su arco y flecha e incluso los disparaba objetivos como parte de la exhibición. El primer día de la exhibición, el 8 de septiembre de 1906, los visitantes pudieron ver a Benga en la «Casa de Monos» y leyeron la siguiente información:

 

Pigmeo Africano «Ota Benga» 23 años de edad, Altura, 4 pies y 11 pulgadas Peso: 103 libras, Traído desde la ribera del río Kasai, Estado Libre del Congo, Centro Sur de África por el Dr. Samuel Phillips Verner, exhibido cada tarde durante septiembre.

 

El director del Zoológico del Bronx William Hornaday vio la exhibición como un espectáculo valioso económicamente dado su elevado número de visitantes, y fue auspiciada por Madison Grant, un prominente científico racista y eugenista.